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jueves, 8 de noviembre de 2007

ANTES Y DURANTE DE "SER Y TENER".

ANTES DE LA PELÍCULA “SER Y TENER”:


FICHA TÉCNICA:


Director: Nicolas PhilibertTítulo original: Éter et avoirGuión: Nicolas PhilibertProducción: Maia Films, Arte Franco Cinema, Les Films D'ici y Le Centre National de Documentaion PédagogiqueProductor: Isabelle Pailley SandozFotografía: Katell Djian y Laurent Didier (Color)


Montaje: Nicolas PhilibertMúsica original: Phillipe HersantIntérpretes: El maestro Georges López y sus alumnos Alizé, Axel, Guillaume, Jessie, Johan (Jojo), Johann, Julien, Laura, Létitia, Mario-Elizabeth, Nathalie y Olivier
Sección: Vivir rodando


Ciclo: Cosecha 2003
SER Y TENER
Francia 2003
v.o.s.e. / 104 min.


Sinopsis:


Documental acerca de un curso académico en la escuela rural de Saint Etiene sur Usson (Puy-de Dôme), en el corazón de Auverne.


SER Y TENER es un sencillo documental acerca de un curso académico en la escuela rural de Saint Etiene sur Usson (Puy-de Dôme), en el corazón de Auverne. Explicaciones, ejercicios, exámenes, recreos, altercados entre alumnos, alguna excursión... La historia es en realidad un mosaico formado a partir de pequeños fragmentos sin ánimo de sentar cátedra ni establecer teorías, tan sólo de mostrar el día a día en un lugar recóndito donde todo el mundo se conoce y donde la educación apenas cambiará el destino prefijado de los niños, que acabarán heredando el negocio paterno o cultivarán la misma tierra que sus antepasados.

Mientras en la escuela se esfuerzan por aprender la regla del tres o por mejorar su francés, en sus casas conducen tractores, dan de comer a las vacas y se comportan como pequeños hombrecitos y pequeñas mujercitas capaces de realizar cualquier tarea. Sólo a la hora de hacer los deberes vuelven a ser niños de verdad a quienes sus padres les dan algún cachete cuando pierden la paciencia porque no entienden un ejercicio o no les salen las cuentas como debieran.

No hay en las imágenes del film las piruetas intelectuales que uno puede encontrar en algunos de los últimos trabajos de Pedro Costa, José Luis Guerin, Agnés Varda, Isaki Lacuesta, Manoel de Oliveira, Julio Médem, Lars von Trier o Jorgen Leth; a cambio la claridad es absoluta. Sólo De la autre cóte (2002, Chantal Akerman), El fulgor (2002, Ramón Lluís Bande) y The Last Customer (2003, Nanni Moretti) podrían rivalizar en desnudez y precisión con el film de Nicolas Philibert, y también en importancia. Sin embargo, ninguno de los títulos mencionados ha sido estrenado todavía en España, salvo el que es el objeto de estas líneas. ¿Por qué? La respuesta se me escapa.

Podría pensarse que la culpa la tiene el hecho de tratarse de documentales, pero eso no tiene sentido en un momento como el presente, especialmente propicio para el género. Tampoco se trata de films difíciles, así pues habrá que pensar que quizás el problema sea su extrema simplicidad. Después de todo, incluso un documental es bueno que despliegue impactantes efectos especiales, como los de Nómadas del viento (Le peuple migrateur, 2002, Jacques Perrin, Michel Debats y Jacques Cluzaud), o un abundante repertorio de juegos retóricos, como hace Bowling for Columbine (2002, Michael Moore), para conquistar al público con mayor facilidad.

Resulta llamativo que SER Y TENER, un ejemplo de cine transparente y objetivo, tenga tantas cosas que decirle a un espectador, relacionadas muchas de ellas no sólo con la educación, sino también con la vida rural, con los principios de cualquier comunidad humana, con la poderosa relación del hombre con su entorno y, por encima de lo anterior, con el séptimo arte.

Es al mismo tiempo un film en tiempo presente, semejante en ese sentido a algunos trabajos de Frederick Wiseman, y una profunda evocación del pasado y del futuro. Vemos en él el discurrir de las cuatro estaciones, más que para marcar diferencias a lo largo del metraje, para poner de relieve el carácter permanente de algunas cosas. Llueva o haga sol, por ejemplo, los alumnos salen al patio a jugar; llueva o haga sol, el ganado pasta en los campos. Ciertas cosas nunca se interrumpen, entre ellas los ciclos climáticos de la naturaleza, los procesos biológicos, la alimentación de las distintas especies, el estudio, los juegos y el dispositivo del cine.

La cámara marca su presencia en las imágenes del film gracias a la propia austeridad de cuanto se muestra, haciendo visible poco a poco su esfuerzo invisible. Uno es consciente de que detrás de la pureza y la falta de énfasis existe un arduo trabajo de filmación y un no menos laborioso trabajo de montaje. Claro que lo verdaderamente heroico es que el esfuerzo se haya llevado a cabo para realizar un film de futuro incierto, incapaz de luchar contra los grandes espectáculos de Hollywood y en general contra cualquier documental con artillería pesada y trucos de magia.

Algo parecido sucede con muchos documentales televisivos, realizados con una extrema dedicación durante un dilatado periodo de tiempo, a veces años, para ser luego consumidos y olvidados en apenas una hora o dos de emisión. Fueron Lola Mayo y Javier Rebollo quienes me hicieron pensar en lo anterior, al describirme la mezcla de alegría y frustración que ellos mismos sienten cada vez que uno de sus documentales, en los que invierten meses de sus vidas, se pasa por televisión y enseguida puede considerarse muerto.

Los importantes premios recibidos hasta ahora por SER Y TENER quizás no sirvan para darle crédito en la cartelera de los cines. Sería una pena, porque se trata de un film irrepetible. Una obra maestra. Nunca unas imágenes tan concretas habían descrito de forma tan universal las relaciones entre un maestro y sus alumnos. Bastan unos minutos para entrar en materia. El modelo adoptado no es en ningún caso aparatoso. La secuenciación es cronológica, alternando codas exteriores que marcan el paso del tiempo y algunos momentos de los alumnos junto a sus respectivas familias con las clases.

Georges López es el maestro; y Alizé, Axel, Guillaume, Jessie, Johan (Jojo), Johann, Julien, Laura, Létitia, Mario-Elizabeth, Nathalie y Olivier son los alumnos. Parece un dato accesorio recordar sus nombres, pero al final tiene extrema importancia porque es lo que los hace reales y lo que los acerca a nosotros mismos. Queremos saber quiénes son para saber quiénes somos nosotros con respecto a ellos. Al fin y al cabo, no tienen nada que los haga diferentes a los espectadores, por eso es tan sencillo sentirse uno nás en la clase.

De hecho, yo jamás había sentido con tanta intensidad una historia ajena como si fuese la mía propia. ¿Será porque hay en nosotros un niño eterno? Puede. En cualquier caso, este film muestra la eterna gratitud que muchos les debemos a los maestros y profesores que estuvieron a nuestro lado mientras madurábamos y nos hacíamos mayores. Tan importante como la naturaleza para mantenernos con vida, la presencia de quienes contribuyeron a nuestra educación fundó las reglas de la vida en común con otros semejantes y nos dio los conocimientos para integrarnos luego en el mundo.

Salta a la vista que Nicolas Philibert prescindió por completo de los efectos dramáticos para dirigir el film. Cuando una situación puede contribuir a crear una imagen demasiado obvia, se corta. Nada de trucos. Nada de retórica. El impacto del film proviene del inmediato reconocimiento de muchos espectadores en los rasgos más comunes de los niños que aparecen en el encuadre y no en sus cualidades excepcionales, porque ninguno se sale de lo normal. Algo parecido somos nosotros.

Ninguno de los estudiantes que aparecen en SER Y TENER se dirige a la cámara, tampoco sus padres. Existe en todo momento una especie de respeto hacia el proceso que quiere describir la cámara. Esto explica el distanciamiento de los encuadres, en especial cuando algunos de los alumnos llora, y el tempo de cada plano. Aquí no estamos ante un producto dramático, sino ante la vida. Eso explica que a menudo no haya explicaciones con respecto a algunas situaciones. Si un alumno le pega a otro o si una alumna se emociona al hablar con el maestro a final de curso, poco antes de que ella abandone la escuela para irse al año siguiente al instituto, la cámara apenas insinúa lo que ha sucedido y las consecuencias.

También durante la despedida del maestro, cuando queda solo en el aula después de que los alumnos se hayan ido con sus padres para disfrutar de las largas vacaciones de verano, la cámara no se permite crear una situación dramática; es el espectador quien lo hace, porque todo le resulta demasiado familiar. Incluso la música, tan dosificada que casi siempre coge al espectador con la guardia descuidada, tiene una extraña intensidad a pesarde su brevedad. La versión del primer “lied” del ciclo "Canciones para los niños muertos", de Mahler, resulta arrebatadora aparezca donde aparezca, acompañe a la imagen que acompañe, en general codas exteriores en las que un plano general muestra a los niños recorriendo un paisaje o simplemente un prado solitario.

Pocos datos se nos dan sobre las familias de los muchachos. Ricos o pobres, los Chamimbaud, los Dujardin, los Garrido, los Rochés y los Thouverin les serán cercanos a casi todo el mundo, porque casi todos nosotros los hemos conocido con otros nombres. A quien, sin embargo, no conocíamos es al maestro. Por eso él mismo nos cuenta parte de su historia: hijo de un exiliado español, sintió desde muy pequeño la necesidad de ser maestro por sus padres, que fueron trabajadores itinerantes, y por sí mismo. Tenía que pertenecer a algún lugar.

Llegó un día a la escuela donde le vemos al principio de SER Y TENER y allí decidió quedarse durante veinte años. Ahora está a punto de jubilarse. Dentro de un año y medio se irá. Lo importante es que para él esos veinte años, y su vida dedicada a la enseñanza, fue un periodo en el que consiguió arraigar en un lugar concreto, para ver crecer en él a la naturaleza y a sus moradores, para ver cada año a los niños que en el futuro mantendrían aquel recóndito lugar de la Tierra con vida, niños eternos que se renuevan de forma constante, pero que nunca dejan de estar ahí, como nosotros.




DURANTE Y DESPUES DE LA PELÍCULA “SER Y TENER”:


La dinámica que se ha seguido hoy en clase ha sido la proyección de la película “Ser y Tener”, de la cual teníamos que ir contestando a un listado de preguntas que nos dio la profesora, las preguntas son las siguientes:


1. En que tipo de escuela aparece.


2. Tipos de espacio.


3. Tiempos geográficos, meteorológico, …


4. Perfil del profesor, y características de padres y alumnos.

Las preguntas contestadas sobre la película y mis aportaciones se recogen en los siguientes documentos:








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